Me anticiparé a cualquier comentario antes de iniciar, aquí solo hablaré de hombres, sé lo que varios están pensando y es ¿qué no eras bisexual? Si, lo soy, pero debo aceptar que las mujeres aunque son una debilidad no están tan presentes en mi lista como los hombres, además quiero evitar a toda costa de que los hombres que lean esto se centren en mi relato lésbico.

Siento que antes de hablar de sexo tengo que decir que no es un vacío por un padre ausente; al contrario, tengo a un hombre increíble, noble y consentidor como papá tampoco por un divorcio o porque mi mamá desapareció; también tengo una madre increíble, consentidora, amorosa y muy atenta, entonces sin más preámbulos iniciaré.

Hombres; los hay altos, de estatura promedio, bajos, negros, trigueños, blancos, de cabello corto, largo o calvos. Flacos, gordos, musculosos, normales. De ojos claros, oscuros. He tenido la fortuna o quizá desgracia de probar cada una de esas etiquetas y con sus variaciones, una o más veces, depende de que tan buen catre fueron y bueno de si querían repetir.

Siempre he hablado de mi sexualidad de una forma muy libre, no sé si fue porque crecí con hombres o porque odio a las mujeres solapadas, oigan odio cuando a alguna le da pena o se asombra con las historias, bobitas sí no.

Me encanta el sexo, así es, me encanta, me masturbo de vez en vez, tomo la iniciativa o simplemente dejo que pase, se exactamente lo que me gusta y no es que sea muy exigente pero sin un orgasmo no me voy feliz. Si, muchas veces me he ido triste de los moteles o he salido corriendo de muchas casas pero bueno iniciaré correctamente para hacerme entender

Perdí mi virginidad a eso de los 16 años, con un novio al que llamaré Cuadro; me gustaba mucho Cuadro pero no era ese que esperan las niñas para perder la virginidad; no era ese que te llevaba a las estrellas o te hace volar en una nube, era solo un tipo moreno, alto, flaco y lo más importante; tenía pene y yo ya quería perderla, estaba a punto de terminar once y no quería entrar virgen a la universidad, así que justo cuando íbamos a cumplir tres meses le dije que quería estar con él, mis papás estaban de viaje así que fue en mi casa, en mi cama, con la luz apagada y mucha pena, tenía tanto miedo de que me lo metiera por esas historias de mis amigas de dolor y sangre, pero no sé qué pasó, no dolió, resulta que Cuadro tenía el pene muy delgado así que aunque la haya perdido con él, era como sí jamás me lo hubieran metido en esa primera vez, no sabía que hacer me quede acostada, quieta, con las piernas abiertas, a lo que coloquial mente le dicen; vaca muerta, luego de esa noche, al otro día o a la semana siguiente Cuadro me terminó y lo entiendo, pobre de aquel hombre experimentado y yo finalmente solo quería no ser virgen, bueno, eso lo digo ahora, en ese momento fue doloroso, tenía la estúpida idea de que nunca iba a aprender. Llegó enero, inicié la Universidad y conocí a Triangulo, sí triangulo, me gusta dibujarlos y marcan la diferencia, este era otro moreno, alto, con una sonrisa hermosa, acuerpado, me invitó a coger y bueno, me gustaba ¿por qué no? Nunca lo quise como algo, pero siempre le he agradecido por todo, me hizo perder la timidez, y quizá él me quitó el dolor, tenía un pene promedio pero se movía muy bien, me ponía en cuatro y me daba durísimo, me encantaba, siempre faltaba a sociología por estar encamada con él, lo sorprendente; nunca llegué a sentir un orgasmo igual y me gustaba, no sé si era la violencia de cuando me ponía en cuatro o la ternura con la que me trataba y la confianza que me daba.

Triangulo marcó el cambio, un mes después de darle todos los miércoles en su casa y solo con él, empezó la locura, como amo esta parte de la historia; siempre he sido una mujer muy coqueta, desde el colegio, era virgen sí, pero me encerraba en el baño con los chicos del colegio que me gustaban a hacerles oral, jamás dejaba que me penetraran, siempre los dejaba con las ganas; la típica calienta huevos, no tan solapada, hasta teniendo novio dejaba que me tocaran; nunca me importó sí me decían perra, yo era la que disfrutaba.

Como siempre he sido coqueta y ya me sentía más segura, no había limite, en un año probé casi todas las figuras geométricas y con esto me refiero a las principales y a las que están formadas por las principales, en un mes más o menos conté unas 10 casas distintas, tenía cita con diferentes hombres toda la semana; no me importaba cuantos fueran, yo solo quería orgasmos, el trato era así; salía con ellos, sí me gustaban, tomaba la iniciativa, o simplemente dejaba que pasara; conocí todo tipo de penes; unos más grandes, otros más pequeños, unos más gruesos, otros más delgados, negros, rosados, blancos, de vello rojizo, mono, negro y es que me acuerdo mejor de los penes que de las mismas caras, me siento tranquila al decir que  hago unas mamadas interesantes.

Nunca me involucré sentimentalmente con ninguno, normalmente no lo hago, solo es sexo y ya. Triangulo siempre supo eso, me felicitaba y bueno disfrutaba, yo aprendía cosas distintas con otros y luego las aplicaba con él, tenía la cadera más suelta, y mi pose favorita ya no era estar en cuatro, sino vaquera y sus variaciones. Ya no recuerdo por qué deje de coger con Triangulo, ahora solo nos vemos para beber y fumar y bueno, masturbarnos en  parques, cervecerías, taxis, buses, discotecas y demás.

Luego conocí a círculo; círculo fue la pausa más grande que hice alguna vez, y hablo de una relación de tres años cogiendo solo con él, hasta yo estaba sorprendida de mi fidelidad, pero bueno tenía un excelente sexo, incluso luego de terminar, me sigo entendiendo con él, debo decir que es de los primeros lugares de mi lista y con quien repetiría un sinfín de veces más.  

Después de esa pausa que me hizo crecer, tomé un sexo más maduro, y con esto no me refiero a que me acueste con menos, siempre me acuesto con quien me gusta, no significa que sean todos, solo algunos. Con sexo maduro me refiero a que  aprendí lo me gusta y lo qué no, sé que me derriten las miradas pervertidas, que me gusta el dolor y la violencia, que me gusta estar arriba y en cuatro aunque no tengo problema con las demás, que me gusta el peligro y todo lo creativo, que me gusta el sexo con marihuana o sin y bueno un montón de cosas que quienes se encaman conmigo deben aprender, que odio a los que se vienen rápido, que no me importa el tamaño sino el grosor. Que si no me gustó, me visto y me voy.

Hace unos meses conocí a rectángulo podría decir que ese fue mi último polvo bueno, pues no sé he caído en malas manos, no malos penes que eso quede claro; rectángulo me encantaba en todos los sentidos, tiene una sonrisa linda, es alto, cabello largo, ondulado y muy obediente, demasiado complaciente, y no sobra aclarar que es muy inteligente, ya no recuerdo por qué dejé de coger con él, a veces siento que hasta ahí llegó la época dorada y para ser sincera tengo miedo de volverme una vieja amargada, no es que no me sepa masturbar, lo sé hacer muy bien pero después de cierto tiempo cansa, ustedes entienden.

De estos últimos días no tengo que decir mucho; creo que he sido desafortunada, me siento poco complacida, por no decir que nada, aunque no pierdo la esperanza de volver a esa buena época de círculo o la dorada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s